Elección y manejo de toros probados llave para aumentar la preñez temprana



1. Exámen de fertilidad en Toros


Todos los años, antes de comenzar el servicio, es fundamental, realizar en todos los toros del rodeo, una minuciosa revisación, denominada “Examen de fertilidad”.


El hecho de tener excelentes porcentajes de preñez no nos exime de la revisación de los toros. El criador eficiente deberá considerar al Examen de Fertilidad en los toros como una inversión y no como un gasto. Deberá tener la seguridad de que los toros de su rodeo son aptos físicamente, sanos y que detectarán todas las vacas en celo y las servirán hasta preñarlas.


a) Examen fisico:


TESTÍCULOS: Medición de la Circunferencia Escrotal (C.E.) y Tono Testicular (T.T.) ambas medidas objetivas que nos dan un altísimo grado de certeza de la cantidad y calidad de su semen sin necesidad de realizar un análisis del mismo, simplemente utilizando nuestras manos y nuestra mente.


APARATO LOCOMOTOR: Fundamental para desenvolverse, especialmente por el potrero. Debemos tener en cuenta los aplomos con un buen ángulo ya que en el servicio todo el peso del toro caerá sobre los garrones; toros “parados de garrones” tendrán inconvenientes durante el servicio. El buen desgaste de las pezuñas en forma natural es muy importante.


OJOS: El sentido de la vista es fundamental para el toro en la detección del celo. Se debe buscar el toro que tenga los ojos bien ubicados dentro de la órbita y no de ojos saltones por la predisposición al cáncer de ojo (raza Hereford).


b) Examen sanitario:


La sanidad de un toro debe estar perfectamente controlada pues al entrar en un rodeo sano corremos el riesgo que si el toro es portador de una enfermedad venérea contagie a otros toros y los resultados de preñez sean bajos.


Repasando los ítems sanitarios en primer lugar la extracción de sangre para diagnóstico de brucelosis, luego la intradermo reacción para tuberculosis y los raspajes prepuciales para diagnóstico de trichomoniasis y campylobacteriosis con el doble muestreo negativo del 100 % de los toros luego del último toro positivo si apareció. Si no hay positivos se hace el doble raspaje. Todo toro positivo debe eliminarse a faena si es a trichomoniasis, en el caso de ser positivo a campylobacteriosis se puede implementar un tratamiento con antibiótico si se trata de un toro de valor.


c) Capacidad de servicio:


C.S. se define como “el número de servicios que un toro realiza durante un período de entore a campo de 21 días y puede predecirse con más de un 90% de exactitud por el número de servicios que un toro realiza en una sencilla prueba a corral durante un lapso de tiempo determinado”.


Inicialmente esta prueba se realizaba durante 40 minutos y desde 1984 se comenzó a realizar en 20 minutos, actualmente se hace en 10 minutos en toros vírgenes y en menos tiempo en toros adultos. Con esta prueba evaluamos a los toros y establecemos su agresividad sexual que es la libido y su habilidad de servicio.


Podríamos decir que la libido es el “querer” y la C.S. es el “poder”. Un toro no sólo debe querer servir a una vaca en celo sino que debe poder hacerlo. Esta prueba de C.S. nos permite también observar patologías de pene no detectables en el examen clínico, como por ejemplo la desviación en espiral del pene, adherencias, desviaciones ventrales o “en arco iris”, pérdida del glande, persistencia del frenillo, entre otras.


Una de las bondades más importante de la C.S. es utilizando toros de Alta C.S. tratar de adelantar la preñez al comienzo del servicio, por ende las vacas paren temprano y a una fecha estipulada de destete por haber nacido antes pesan más.


Los toros de Alta C.S. tienen la cualidad de servir a las vacas 2 o 3 veces durante el celo y esta mayor cantidad de veces que es servida aumenta las chances de concebir del 60 % al 80 % a medida que aumenta la cantidad de servicios.


2. Distribución de los toros


Los vientres deben distribuirse en rodeos de acuerdo a su categoría: vaquillonas de primer servicio, vacas de segundo servicio, vacas cola de parición, y vacas adultas con cría. Los toros deben ser distribuidos racionalmente de acuerdo a prioridades en el mismo orden mencionado. La premisa fundamental es lograr la mayor cantidad de hembras preñadas al comienzo de la temporada de servicio.


Los toros vírgenes deben ser utilizados siempre en un mismo rodeo y no mezclarlos con toros adultos. Lo mismo es recomendado para toros viejos en su último servicio. Se deben utilizar toros de edades similares en cada rodeo. Esto significa que los toros entre 3 y 6 años podrían utilizarse juntos, siendo el ideal hacerlo por un lado los de 3 y 4 años y por otro los de 5 y 6 años de edad.


3. Comportamiento sexual del rodeo


Las hembras en celo y las que están próximas a él, se agrupan formando un Grupo Sexualmente Activo (G.S.A.), presenta mayor dinamismo, camina 1 Km/ hora o sea 24 Km/ día y el toro lo detecta mediante el sentido de la vista y permanece gran parte de su tiempo en él, cortejando y sirviendo a las vacas que presentan celo. Este G.S.A. se forma cuando el rodeo presenta una buena tasa de celo diario, lográndose con un buen nivel nutritivo, de tal modo que una vaca puede criar a su ternero y alzarse prontamente.


La reproducción es una “función de lujo”, ante un estrés nutricional o de otra índole, la vaca se defiende economizando energía y no entra en celo. En rodeos cuantitativamente numerosos pueden formarse varios G.S.A.Los toros compiten entre sí por las vacas en celo. Los de 2 años de edad tienen un orden social inestable.


Sin embargo el ranking social no entorpece significativamente su actividad de servicio. Los toros de edad mixta conservan un orden social más estable en relación con la veteranía de cada individuo. La edad es el factor más relevante en la estratificación social, y estará también influenciando la actividad que demuestren en el servicio. Al asociar un toro viejo con toros jóvenes en un servicio de vaquillonas, el índice de preñez se deprimió en un 9 %. Al aparear toros con edades diversas influimos en detrimento de la paternidad de las futuras crías.


Datos de Osterhoff indican que en cada uno de los 5 años de servicio con un grupo de toros de edad mixta sobre vacas, el toro más viejo y el que le seguía en edad, produjeron entre el 60 y el 70 % de los terneros nacidos, mientras que el toro más joven produjo solamente entre el 5 y el 15 % de las crías.


Si los toros más viejos tenían un índice de crecimiento menor que el de sus subordinados más jóvenes, se deprimirá el índice de crecimiento en mayor medida que si se hubieran usado solo toros jóvenes. En el mismo sentido diferentes razas determinan también rangos sociales. Al juntarse toros Hereford y Brahman en un mismo rodeo, los primeros producirán más alta proporción de terneros (Ittner y col. 1954, Donaldson 1962) lo que demuestra diferentes dominancias entre razas.


4. Tamaño de los potreros


Teniendo en cuenta el GSA y el OSD al echar los toros al servicio, el tamaño de los potreros deja de ser una prioridad. En el punto 9 ver en detalle ensayos realizados en potreros de 2.000 a 7.000 has. con resultados excelentes de preñez.


5. Recorrida de los rodeos


Es muy importante charlar con los recorredores e insistirles que deben “observar” (mirar con atención) los toros durante las recorridas. Fundamentalmente mirar su pene, testículos y patas. Verlos deambular normalmente y si los ve durante el servicio (estocada) tanto mejor. Deberían anotar todo lo que consideren de interés.


6. Índice de Concepción (IC)


Es el porcentaje de preñez en los primeros 21 días de servicio. Se evalúa generalmente en las vaquillonas, con un tacto rectal en el día 56 de iniciado el servicio, las preñadas el día 21 tendrían una preñez de 35 días (21 + 35 = 56). La preñada el día 21 sería la preñez más chica y la más grande es decir la preñada el primer día de servicio tendría una preñez de 56 días. Cualquier colega que quiera determinar el I.C. debería tactar tomando los días que se siente seguro haciendo el tacto por ejemplo 50 a 60 días y se los suma a los 21 días y hace el tacto el día 71 o 81 de comenzado el servicio.


Si bien en la actualidad algunos colegas utilizan el ecógrafo podrían hacer la ecografía el día 51 de comenzado el servicio pues 21+30=51. Si bien está demostrado las pérdidas que existen con preñeces de 30 días este trabajo es para tener una idea de la marcha del servicio y luego es prioritario volver a tactar todo en la evaluación final de abril.


Esta maniobra puede reemplazar el tacto previo al servicio en aquellos establecimientos bien manejados donde no haya preñadas de robo ni enfermedades venéreas, pudiéndose evaluar así la eficiencia del servicio de los toros, descartándose entonces las vaquillonas con problemas y apartar las “preñadas” cabeza. Sin embargo en muchos establecimientos el tacto previo es de gran utilidad para detectar las preñeces fuera de época, y las vaquillonas no aptas genitalmente.


7. Manejo e identificación de los toros


Es fundamental poder detectar cada toro desde que ingresa al establecimiento hasta que se da de baja o muere. Es importante individualizar los grupos de toros en cada rodeo a través de identificaciones dobles como por ejemplo número a fuego y caravana con el mismo número, o tatuaje y caravana con el mismo número. Para esto es prioritario que el veterinario actuante tenga la peladora para antes de ser marcado a fuego el toro con su número correspondiente sea pelado para la correcta numeración. Conozco colegas que por ahorrar tiempo van con un paquete de 100 caravanas y cada año se las pone del 1 al 100, o sea cada año que el toro pasa por la manga lleva un número distinto. ¿Cuál es el seguimiento que tenemos de ese toro a lo, largo de su vida? NINGUNO.


Por lo tanto es prioritario que una de las dos identificaciones sea permanente, y siempre tener en cuenta que el primer número sea la terminación del año de nacimiento. Ej.: Nº 905 (nacido en 2009), 101 (nacido en 2011). Tener una clara identificación es una forma de facilitar la distribución de los toros en el servicio.


8. Porcentaje de toros


En muchos establecimientos se utilizan del 3 al 5 % de toros, incluso se llega hasta el 8 a 10 % en potreros sucios. Con toros de ALTA C.S. se puede llegar a trabajar utilizando entre el 1,5 % al 2 %. La conclusión a la que llego luego de trabajar 30 años en C.S. es tener como stock total de toros el 2,5 % (1:40) y utilizar el 2 % dejando el 0,5 % como reemplazo.


9. Informes y ensayos


En una recopilación propia y de otros colegas sobre 148.300 vacas evaluadas, con servicios estacionados entre 60 y 100 días, con porcentajes de toros que oscilaron entre el 1,7 y 2,6 %, en 51 establecimientos de 7 provincias de la Argentina el resultado final de preñez fue del 94 %.                 


Como dato interesante merece mencionarse que los más de 3.000 toros que participaron en esta evaluación eran aptos físicamente, sanitariamente controlados y de ALTA C.S. A ninguno de ellos se les analizó su semen.


En establecimientos con montes, quebrados, o con potreros grandes (2.000 a 4.000 has.) con toros de ALTA C.S. no sería necesario utilizar más del 4 % según datos de un establecimiento ubicado en Mayor Buratovich, Partido de Villarino, BsAs. En un establecimiento en San Rafael, Pcia. de Mendoza en un potrero de 7.000 has. se realizó un ensayo con 300 vacas y 9 toros (3%) de ALTA C.S. con una preñez del 90 %. En esa zona es común utilizar entre el 6 y 14 % de toros según lo afirmado por productores de la zona.


10. Evaluación final de la finca


Es importante conocer el porcentaje de preñez en cada rodeo separadamente para poder evaluar cada grupo de toros. Por ejemplo en un establecimiento con 4.000 vientres, con un resultado final de preñez muy bueno (92-94%) estaba ocultando un episodio de trichomoniasis.


Esto surgió luego de efectuado el tacto rectal, al analizar los rodeos por separado, aquellos que estaban sanos arrojaron el 96 % de preñez sobre 3.500 vacas, y los rodeos con toros enfermos apenas llegaron al 82 % sobre las 500 vacas restantes. De no haberlos discriminado, podríamos haber supuesto que todo estaba bajo control, cuando en realidad teníamos una bomba de tiempo.

Autor/es: Carlos Martín Acuña. Médico Veterinario. Asesor privado. Introductor de la tecnología de evaluación de la Capacidad de Servicio